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Visualización Creativa
El Don del Hortelano 1ra. Parte
20/11/08
"Pide y se te dará". Parece sencillo ¿no? ¡Y lo es!. Todos podemos
aprender a usar la fuerza interior. La "Ley de la Atracción"
funciona a las mil maravillas para todos nosotros, solamente
debemos aprender a manejar voluntaria y concientemente la técnica
para atraer fundamentalmente aquello que deseamos.
Hace
más o menos un año estaba cubriendo a una amiga en la dirección de un
grupo de meditación. Hacía un par de días andaba en mi cabeza el tema
de las semillas, de esas pequeñas expresiones de vida que cargan en su
interior un maravilloso potencial. Curiosamente por esos días llegaron
a mi computadora dos mails que hacían alusión a que nuestros deseos
profundos son como semillas portadoras de la realidad que habrá de
cristalizar, digo curiosamente porque como decía, andaba yo inspirado
justo en este tema, y porque lo recibí de dos personas que no se
conocen entre sí, y en versiones diferentes, o sea, no formaban parte
de alguna cadena que anduviera dando vueltas. El caso es que esa tarde
paso por casa de mi amiga a buscar su "maletín" de meditación. Llegué
al salón en que realizamos la meditación, puse música, encendí un
incienso, y procedí a armonizarme. Pronto estábamos todos listos así
que saqué el libro que mi amiga tenía en el maletín y elegí una página
al azar para leer algo que inspirara nuestro ejercicio. Esa rutina no
es habitual en mi ya que normalmente en mis grupos, no suelo leer nada
antes de la meditación.
Ya se imaginan de qué
trataba el tema de aquella página... si, la "semilla" de nuestros
pensamientos.
Esta noche ese tema
vino a mi mente una vez más, así que voy a compartir con ustedes
algunas reflexiones al respecto.
Seguramente se
preguntan si esto de que los deseos y los sueños se conviertan en
realidad tiene algo de cierto. Se los puedo asegurar, rotundamente, y
hablo desde el lugar de la experiencia comprobable, no una vez,
muchísimas veces. Muchísimas veces se han cumplido mis deseos y mis
sueños de maneras increíbles, impensables, maravillosamente mágicas.
Esta noche voy a
compartir con ustedes una de mis técnicas favoritas, que llamaremos
""El Don del Hortelano". La clave fundamental de esta técnica es la
FE, si dudan, si no tienen fe en lo que desean, lo perderán, así
que es fundamental mantener la fe contra toda adversidad pues en
muchas ocasiones la adversidad misma en su carga negativa lleva los
nutrientes necesarios para alimentar nuestra semilla.
No conviene poner a
prueba a la Mente Cósmica, a Dios, o a la Mente Universal, o como sea
que le conciba usted, así que le recomiendo practicar lo siguiente con
un deseo que ya tenga usted desde tiempo atrás. Conviene que sea un
deseo profundo, algo que desea con todo su ser.
Durante un par de
semanas, tómese unos minutos diarios para visualizar su deseo. Véalo
claramente. Véalo ya cumplido. Visualice el entorno en que se cumple,
visualícese usted y a quienes le rodean. Visualice claramente las
circunstancias que desea. No se preocupe por cómo ocurrirá que su
deseo se convertirá en realidad, concéntrese únicamente en lo que
desea, no en cómo logrará que ello ocurra.
Cuando sienta que
tiene muy en claro lo que desea, cuando vibre con ello, cuando piense
en ello todo el día y llegue a emocionarse con esa idea, cuando sienta
la felicidad de ver su deseo hecho realidad, pase a la segunda fase.
Visualice cómo su
deseo se convierte en una semilla. Explore esa semilla, su color, su
textura, su aroma, su tamaño. Cree mentalmente el terreno apropiado
para su semilla, prepare ese terreno, quite las malezas, abone la
tierra, y siembre allí su semilla. Hasta aquí es bastante fácil. Ahora
viene lo más delicado e importante del proceso. Si ha plantado algo
alguna vez, sabrá que recién comienza la tarea del hortelano.
Cada día debe regar
su jardín, su quinta. Debe cuidar de ella, de las alimañas, de las
plagas, debe alimentarla. No tiene que preocuparse por cómo se las
ingenia su semilla para crecer, ella sabe qué debe hacer, usted debe
hacer su tarea y dejar que ella haga la propia. O sea, visualice el
terreno, observe los cambios, cada día. Primero no verá nada. Luego,
un buen día verá unas pequeñas hojitas, tal vez una, tal vez dos,
tímidas, pequeñas, delicadas. Repito, no se preocupe por saber cómo es
que la semilla se convierte en planta, simplemente ocurre si usted
hace bien su trabajo.
Visualice cada día su
plantita, véala crecer. Concéntrese en ello cada día unos minutos. No
dedique a ello todo el día, las plantas precisan riego, pero si la
riega todo el tiempo la matará. Lo mismo ocurrirá con su deseo,
dedíquele solamente el tiempo necesario cada día. Trabaje lo necesario
para que se haga realidad y esté atento a lo que ocurre a su
alrededor.
Haga este ejercicio
durante 40 días, luego abandónelo con la certeza de que todo está
encaminado. En esos 40 días habrá recorrido el proceso de siembra,
germinación, y crecimiento de lo que ha plantado, gozará de sus frutos
o de sus flores dependiendo de lo que haya visualizado.
Es preciso que
comprenda que al igual que una semilla real, no puede sacarla de la
tierra para observar cómo va creciendo. No se preocupe por esas cosas,
solamente entorpecerá el proceso, lo frenará innecesariamente.
En estos días pondré
a vuestra disposición el ejercicio completo en audio, para que le
sirva de guía si es que lo precisa.
Reciban mis cordiales
saludos.
Hasta pronto.
Luis Darwin Salina
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